La importancia de la protección solar

Se acerca el verano, una época de ocio, descanso y recarga de pilas. Pero también, una época en la que vamos a exponernos directamente y durante muchas más horas al sol, por eso debemos recordar la importancia que tiene la protección solar.

El sol es necesario en nuestra vida, nos proporciona calor y alegría. Nos ayuda de forma importante a que nuestro cuerpo produzca Vitamina D, esencial para prevenir el raquitismo en los niños y la osteoporosis en los ancianos y que también tiene efectos antidepresivos. Sin embargo, la sobreexposición al mismo puede dañar y envejecer nuestra piel. Por tanto tenemos que proteger nuestra piel para beneficiarnos del sol y dejar a un lado sus efectos perjudiciales.

Es de vital importancia comenzar la prevención solar en los primeros años de vida ya que los efectos causados por las radiaciones ultravioletas se van acumulando en nuestra piel a lo largo de nuestra vida.

Además los niños tienen una piel que puede resultar más fácilmente dañada por lo que necesitan una protección extra.

Se ha calculado que en los primeros 20 años de vida una persona puede llegar a recibir aproximadamente el 80% de la radiación de toda su vida.

Todas las radiaciones compuestas por rayos ultravioleta A Y B (UVA Y UVB respectivamente) ya provengan del sol, como de lámparas o camas de bronceado, pueden dañar la piel produciendo una enorme cantidad de lesiones.

Las quemaduras solares pueden ir desde un enrojecimiento doloroso que mejora en 3 a 5 días hasta lesiones más graves incluso con alteraciones del estado general, fiebre, escalofríos, cefaleas, malestar, náuseas etc.

De este modo, un daño continuado producido por el sol, puede desembocar en un cáncer de piel y en el envejecimiento prematuro de la misma.

Las cremas de protección solar sirven para protegernos frente a las diferentes radiaciones solares, es por esto que se recomienda su uso diario todos los días excepto los días de lluvia. También es importante recordar que los días nublados también hay que protegerse debido a que las nubes dejan pasar el 75% de las radiaciones (UVA).

Genéricamente, los dermatólogos aconsejan que el fotoprotector se aplique por lo menos media hora antes de tomar el sol, con la piel seca y de forma generosa. Después, repetir cada hora hora y media. Es conveniente utilizar gafas de sol y gorros, incluso camisetas cuando se trata de niños pequeños o pieles muy delicadas, evitar el sol entre las 12:00 y las 16:00 hs, y en los tiempos de exposición, preferiblemente antes de las 12:00 hs y después de las 16:00 hs, combinar el sol y la sombra.

Además es importante recordar que existen diferentes tipos de piel (fototipos) y que cada una de ellas se comporta de una forma diferente ante los rayos del sol. Por ello es muy importante conocer el tipo de piel que tenemos y consecuentemente aplicar la protección solar correspondiente.

Fototipos de piel:

• Fototipo I: personas de piel muy pálida, generalmente pelirrojos, con una piel que casi siempre se quema, apenas se broncea y que suelen sufrir reacciones fotoalérgicas al exponerse de forma prolongada a la luz solar directa.

• Fototipo II: personas de piel blanca, sensible y delicada, en general de cabellos rubios o claros. Al igual que las de fototipo I, apenas se broncean, con reacciones fotoalérgicas en caso de exposición prolongada al sol.

• Fototipo III: es el más común, correspondiendo a personas con cabellos castaños y pieles intermedias, que enrojecen primero y se broncean después de su exposición al sol.

• Fototipo IV: pertenece a las personas de cabellos morenos o negros, de pieles oscuras que se broncean con rapidez al exponerse al sol directo típico de piel mediterránea, morenos con pelo negro. Sólo ocasionalmente se queman.

• Fototipo V: personas cuya piel es más morena que la del fototipo IV. que se broncean muy rápido y muy improbable que presente quemaduras.

• Fototipo VI: típica de personas afrodescendientes, donde nunca hay quemaduras
Una vez se tiene claro el tipo de piel y en qué condiciones nos vamos a exponer, es cuestión de seleccionar el protector más adecuado a estas circunstancias.

Todos los fotoprotectores indican un número de factor de protección solar que relaciona el tiempo que se puede estar protegido del sol sin riesgo de quemaduras, y a la vez llegar a conseguir el bronceado que se obtendría si no se hubiese usado ninguna protección .Por ejemplo un factor 15, indica que podemos estar al sol 15 veces el tiempo que tardaríamos en quemarnos.
Finalmente nos gustaría recordar unos consejos publicados desde la Academia Española de Dermatología y Venereología para una correcta protección solar:

• Limitar el tiempo al sol, sin importar la hora o la estación del año. Tener especial cuidado en zonas a grandes alturas y en latitudes tropicales, donde las radiaciones son más frecuentes. Permanecer en la sombra siempre que sea posible.

• No hacer sombra sino buscar la sombra. Si la sombra que proyecta es más pequeña que usted, tiene más probabilidades de quemarse. Los rayos solares son más frecuentes y la posibilidad de desarrollar una quemadura solar es mayor entre las 12 horas y las 4 de la tarde.

• Aplicar un protector solar de amplio espectro con un Factor de Protección Solar (FPS) al menos de 15 cuando se esté expuesto al sol (actividades al aire libre). Aplique la pantalla solar 20 o 30 minutos antes de salir al aire libre, para que tenga tiempo de absorberla. Controlar que las zonas que se olvidan fácilmente estén cubiertas: orejas, labios, alrededor de los ojos, cuello, la zona calva de la cabeza, pies y manos.

• Volver a aplicar el protector solar cada dos horas cuando se encuentre en un espacio exterior, incluso en días nublados. Es más fácil quemarse en un día caluroso porque el calor aumenta los efectos de los rayos UV, pero se puede uno quemar también en días cubiertos. Si algo del producto se ha eliminado mientras sudaba o se secaba con la toalla, volver a aplicar el producto.

• Llevar ropa protectora como pantalones largos y camisas con manga larga. Cuanto más espeso sea el tejido y más oscuro el color, mayor protección. Además, el agua hace que los tejidos se vuelvan translúcidos.

• Llevar un sombrero y gafas de sol en el exterior. El sombrero debe ser de ala ancha para proteger áreas expuestas como el cuello, las orejas, la calva y la cara. Las gafas de sol deben tener protección UV.

• Evitar las superficies reflectoras, que pueden llegar a reflejar hasta el 85% de los rayos solares, y alcanzarlo incluso en la sombra, provocando quemaduras y lesiones en la piel descubierta.

• Evitar la exposición al sol en los recién nacidos.

• Proteger a los niños. Minimizar su exposición al sol y aplicar protector solar a los niños de 6 meses o más. Es conveniente enseñar normas de seguridad solar a temprana edad y dar ejemplo a los hijos.

• El efecto perjudicial del sol es acumulativo, por ello es importante evitar las quemaduras solares durante la infancia.

• Cuidado con los medicamentos que pueden inducir fotosensibilidad. Consultar a su médico o farmacéutico siempre que un medicamento en particular parezca que pueda producir estas reacciones extremas a la luz del sol, caracterizadas por sarpullidos, enrojecimiento y/o inflamación.

Por todo ello, desde Farmacia Felipe IV, queremos recomendarte que tomes el sol con responsabilidad y siempre que tengas alguna duda nos consultes para que podamos resolverla.
Así mismo tenemos a vuestra disposición una excelente y amplia gama de protectores solares que cubrirán todas las necesidades y tipos de piel.